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Jueves, 04 de junio de 2009
Cuando llega la noche, ni siquiera un respiro
que me alivie del día. En mi zozobra hallo
una voz en mi mente que, por mucho que callo,
se sale por mi aliento en un mudo suspiro.
Se eleva por el aire buscando en la distancia
aquello que ha llevado a esta cercanía;
regresa inopinada, dice que la armonía
nunca será lograda con la beligerancia.
Y la escucho en silencio con el dolor latente
de ver mi vida unida a otra vida inconstante,
y me siento frustrada y más beligerante
al no ver un futuro pues que todo es presente.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (1) | Referencias (0)
Jueves, 04 de junio de 2009
Los domingos, de mañana,
acompañaba a mi abuelo
a almorzar bajo un ciruelo:
sardinas y una manzana.
Corría por la solana
descalza por los bancales,
cogía de los maizales
las mazorcas para asar
¡Qué bonito era mirar
el rojo en los cerezales!
Pero mi abuelo se ha ido,
ya no tengo el cerezal
y, para agravar mi mal,
hace tiempo que he crecido.
Parece un simple descuido,
no hay domingo, no hay mañana,
se convirtió en ciudadana
la niña que al campo amó,
del que sólo disfrutó
una vez a la semana.
Idella
Por: Idella Esteve | Décimas y soleares | Comentarios (0) | Referencias (0)
Jueves, 04 de junio de 2009
Soy una pobre urbanita,
el campo me sobrepasa,
mi agro-cultura es escasa
y en sembrar soy imperita.
Mas tengo alma de zurita
y al sobrevolar los prados
van mis ojos animados
para captar la belleza
de la campestre proeza
entre llanos y collados.
No hay cosa que yo ame tanto
como el color de las flores,
de las frutas los sabores
y del ruiseñor el canto.
Pero para mi quebranto
yo no tengo el genuino
toque con que el campesino
sabe ayudar a parir
nuevos frutos, y batir
las uvas para un buen vino.
Idella
Por: Idella Esteve | Décimas y soleares | Comentarios (0) | Referencias (0)
Jueves, 04 de junio de 2009
Sierra que sierra, los grillos
qué tesón bajo la brasa,
verdugo sol de justicia,
tizón que nos atenaza.
(Juli Mediavilla)
Dormitan los animales,
el río pasa sereno,
arriba se quedó el trueno
guardado en sus arsenales.
El día tiene cristales
y nos refleja los brillos
de unos cielos amarillos
y un calor que nos destila.
Te agrandas en mi pupila
sierra que sierra los grillos.
No hay gentes en los corrillos,
es un día de labor,
la espalda siente dolor,
no es tiempo de chascarrillos.
Las viejas hacen bolillos
a la sombra de una casa
de enblanquecida argamasa.
No paran las lagartijas
de asomarse en sus hendijas.
Qué tesón bajo la brasa.
Y la jornada no pasa,
las horas transcurren lentas
con las labores cruentas
y un calor que los abrasa.
El esfuerzo les rebasa,
no es mero afán de codicia
es búsqueda alimenticia
queriendo hallar el mendrugo
debajo de su verdugo,
verdugo sol de justicia.
Es la herencia vitalicia
que tienen los lugareños
para ver cumplir los sueños
en su vida arrendaticia.
No se achaque a la estulticia
lo que devino en cachaza,
hay que armarse de coraza
-si no de resignación-
para sufrir privación,
tizón que nos atenaza.
Idella
Por: Idella Esteve | Décimas y soleares | Comentarios (0) | Referencias (0)
Jueves, 30 de abril de 2009
De todos los poetas tú, mi amigo,
me llevas a versar, no quepa duda,
mis miedos, mis verdades, la desnuda
razón de mi existir buscando abrigo.
En mi insomnio, no dudes, voy contigo
buscando la palabra corajuda
para ti y para mí, y quedo muda
pues la falta de fe es mi castigo.
Y con la luz del alba emprendo un viaje
llenándome de anhelo y de coraje
repleta de colores mi maleta
por ver si voy tiñendo ese desmonte
que hace yerma la vida, el horizonte,
con tonos de esperanza en mi paleta.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Domingo, 26 de abril de 2009
Hay almas que confluyen en noches de desvelo
como aves nocturnas que cantan a la luna
almas que alzan sus voces buscando que ninguna
de sus tremendas dudas se quede en el subsuelo.
Y la luna en el cielo aparece impasible
y simula que ríe con boca desdentada
y que a otro lado mira con su fría mirada
y en lugar de ser musa se muestra aborrecible.
He sufrido esas noches de angustia y de vacío
cuando falta de sueño quería prodigarme
en el verso exquisito que se negaba a darme
todo cuanto en mi mente corría como un río.
Y he bebido incansable de los otros poetas,
insomnes como yo, pululando el espacio,
pero mi mente es lerda, parece que despacio
voy aprendiendo que para esto no hay recetas.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Sábado, 25 de abril de 2009
A mi nieta
Como la flor de almendro,
como la poma,
como un viento sutil de primavera,
como el verso al oído
y la música al alma.
Así,
alegría de verte
y amor al contemplarte
sin temor al futuro
cuando, fruta madura,
abandones el árbol.
Así,
aun así,
serás luz en mis noches,
serás siempre mi Aurora.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Miércoles, 22 de abril de 2009
De "lo que puede matar" a "lo que mata"
Cada vez me quedo más sorprendida al ver de qué manera se puede tergiversar una información usando el lenguaje al parecer de forma apropiada pero ambiguamente y con una gran carga subliminal.
Quizás se deba a que soy fumadora empedernida que el leer "fumar puede matar" me provoca risa, si estoy de buen humor, o directamente me hace entrar en un furibundo malhumor y rebeldía. ¿En qué quedamos? ¿mata o no mata? Es como cuando esas personas que saben tanto de marketing te anuncian: "¡Enhorabuena! ha sido usted elegido. Este coche puede ser suyo", simplemente para que subliminalmente pienses que ya lo has conseguido, aunque el lector curioso se dé cuenta de la trampa si continúa leyendo y vea que sólo entrará en sorteo, y esto si compra tal o cual cosa, o si deja su dirección de correo electrónico para que lo bombardeen con spam.
Señores: si mata prohíbanlo tajantemente. De otra manera, se induce con el "puede" a que "efectivamente lo hace".
No seamos hipócritas, no traslademos la patata caliente a otras manos, mientras que con las nuestras recaudamos los pingües beneficios de los impuestos, sin admitir la cantidad de puestos de trabajo que se perderían con tal prohibicion. Seamos consecuentes.
En el paroxismo de la estupidez, nos van a colocar impresos en los paquetes de cigarrillos los órganos y las vísceras susceptibles de ser afectadas por el cáncer por causa del tabaco. Se supone que ante la tal feble atractiva visión se nos inhibirá el deseo de echar siquiera una calada. ¿Nos ocurrirá lo mismo a la hora de comprar un bistec si nos ponen delante la imagen de un matadero sanguinolento matando y despiezando vacunos? ¿Dejaremos de beber agua si la miramos con microscopio? ¿Qué hay de los abonos orgánicos de nuestras verduras y frutas? ¿Y qué de los fermentos de los lácteos?
¿Nos van a poner, además, carteles avisando de cuantas cosas pueden matar y, por tanto, evitar así su compra, su consumo o su uso?
A mí se me ocurren infinidad de cosas que "pueden" matar y que ni se prohibe su compra ni su uso, ni se hace una campaña de acoso y derribo ni, por supuesto, sería tan ridícula como para dejar de comprar o usar. A ver:
"Puede matar"
Un cuchillo
Unas tijeras
Un abrecartas
Un picahielo
Un vehículo (coche, avión, el tren de las 3:10)
Cualquier persona (cónyuge, padre, hijo, etc.)
Una maceta
Una botella
Una piel de plátano
Comer en exceso
Comer en defecto
Sexo en exceso
Sexo en defecto
Consumir alcohol
El monóxido de carbono de los coches
El tráfico... ¡Ah! ¡el tráfico!
El exceso de impuestos... ¡Ah! ¡los impuestos!
Una plancha (no hay cabeza que la resista)
Una escopeta (y la correspondiente licencia de caza que se supone...)
Un soldado
Más soldados
Un ejército
Más ejércitos
Las bombas
Más bombas y misiles y otras gaitas
La maledicencia
Trabajar (¿quién dijo que el trabajo es salud?)
No tener trabajo...
Y un largo etcétera que no incluyo por no aburrir pero que puedo resumir como: todo en la vida "puede matar".
Etiquetas: hablando prosa
Por: Idella Esteve | Hablando en prosa | Comentarios (0) | Referencias (0)
Domingo, 19 de abril de 2009
Yo sigo por aquí, mal que me pese;
me viene a molestar como un poseso
el puto trombo que quedó en mi seso
después de que el infarto acaeciese.
A nadie ya parece que interese
el fatal desenlace del suceso,
dicen que mi intelecto quedó ileso
aunque falta de tacto adoleciese.
A la postre tendré que conformarme
a sentirme la mano como arena
y a sufrir con paciencia mi desarme
porque hay cosas peores en la vida,
aun siendo para mí una condena
que toda la esperanza esté perdida.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Domingo, 12 de abril de 2009
Por: Idella Esteve | Miscelánea | Comentarios (0) | Referencias (0)
Sábado, 11 de abril de 2009
El frío y la nevada mató a la primavera,
el sol fue insuficiente y fue el verano corto,
las resquebrajaduras
de mis labios
sufrieron los rigores del invierno.
Pero nunca hay dos años exactamente iguales.
Para cada estación, hoy, mi esperanza.
No me importa el lugar del calendario.
Que no me diga nadie en qué momento
han de abrirse mis flores,
porque las hay, con todos sus matices,
abriéndose al calor o a la inclemencia,
superviviendo
en la roca y el agua.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Viernes, 10 de abril de 2009
en cada movimiento del ocaso
hay un rayo de sol entre las nubes
y hasta en la noche
entra un haz luminoso
un aura en nuestro sueño
despertando a la luna
se apagan las ventanas
y se ilumina el grillo en los rincones
crece una enredadera de luciérnagas
ascendiendo hasta el cielo
y una paloma intrusa
sobrevuela el espacio
se interpone de pronto
creándonos la sombra
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Viernes, 10 de abril de 2009
Soy, aunque no lo creas, terca y beligerante
y con mis propias armas planto cara a la vida.
Si en alguna batalla se me inflige una herida
no desfallezco nunca, me repongo al instante,
ni por miles de yugos me siento sometida.
Mas no sé lo que ocurre en algunos momentos
que siento que esta fuerza es sólo mimetismo,
es cuando se potencia todo el abandonismo,
la falta de alegría y los desabrimientos,
y todo en este mundo se convierte en abismo.
Quizás la explicación pueda ser el cansancio
de llevar siempre enhiestos navajas y fusiles,
que me fueron privados los juegos infantiles,
que amargo fue el lagar del vino que hoy me escancio,
del que aún queda mucho guardado en mis barriles.
Algo habré de inventarme para salir del hoyo,
olvidar los temores o echarlos a la espalda
por ver mis circunstancias de color esmeralda,
dejar mis soledades y encontrar un apoyo,
beber, cantar, reír, ponerme minifalda.
Me voy determinando a cambiar mi futuro,
a ser un poco más aquello que quisiera,
y poder conseguir lo que ahora es quimera,
salir y ver el sol, dejar el lado oscuro,
tratar que algún desliz salga de la chistera.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
Miércoles, 08 de abril de 2009
Tú sabes que hace un tiempo te quería.
Al margen de que hubiera algún reproche,
te esperaba vehemente por la noche
igual que te aguardaba al mediodía.
Eras mi luminaria, el clavo ardiendo,
el Dios que habría de dotarme alas,
a las buenas conmigo, y a las malas,
siempre a mi lado, siempre amaneciendo.
¿Fue fantasía loca, fue inconsciencia
lo que empujó de ti hacia otros labios?
Es cierto que no olvido los agravios
e incluso me molesta tu presencia.
Y, sin embargo, tengo que aguantarte:
me falta corazón para dejarte.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (2) | Referencias (0)
Lunes, 30 de marzo de 2009
Hundiéndose en la noche duerme un alma
cansada de la prisa y el desvelo,
y hasta durmiendo siente el desconsuelo
de no poder lograr sueños ni calma.
Llegada la mañana como talma
que cubre de calor un viejo anhelo,
busca una solución: ver en el cielo
un atisbo de luz. Y allí se ensalma
el resquicio de toda su amargura
y de la oscuridad que fue su esencia.
Allí principia el fin de la locura
que adquirida en temprana adolescencia
la volvió, con el tiempo, más oscura,
contradicción de miedo y suficiencia.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)
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