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Miércoles, 22 de agosto de 2007
PALOMAS HERIDAS (O REQUIESCAT)
Regreso mentalmente al viejo palomar. Necesito mirarlo desde arriba y desandar el tiempo, presenciar el pasado, descifrar el dolor. Sí, tanto dolor, padre. Fueron tiempos duros, y es mucha la dureza que recuerdo.
-Padre ¿alguna vez fuiste consciente de ser un maltratador?
El palomar, creado con tus manos -y el fruto de las nuestras-, para llenar tus mil ratos de ocio y tu egoísmo, mientras que tu familia sufría, desvalida. Pero tú sólo hacías lo fácil, lo plácido, y a la vez exigías un derecho por todo.
Tenías palomos deleitándote en el cielo y palomas que sufrían en la tierra, aves de servidumbre con las alas cortadas, con las mentes eunucas. Palomas que se tornaban ruiseñores y cantaban su felicidad, por el premio de un periodo libres de tu presencia, cuando salías de viaje
-Padre ¡si hubiéramos podido amarte! No tuvimos ocasión, nunca nos la diste...
Aunque también recibimos tus regalos: el desamor, los malos tratos..., saberse responsable antes de tiempo y perder la niñez.
-Padre ¿Por qué tanta crueldad si la más nimia caricia te habría dado el mundo? ¿Por qué dura mi encono después de que te has ido?
¿Por qué tras tantos años? Ya no podrás responderme si alguna vez amaste. Nunca sabré si fui culpable de algo.
Tu acto de castración me llevó al desespero y crecí en rebeldía...
pero fue irreversible y mis alas cortadas no pudieron volar.
Y así, truncada, regreso mentalmente al palomar y te digo que no quiero que el rencor me ciegue a pesar del daño..., ni encontrarme contigo en el infierno. Por eso, padre..., requiescat in pace.
Idella
Por: Idella Esteve | Hablando en prosa | Comentarios (1) | Referencias (0)
Dedicado a esas palomas heridas que, a pesar de sus alas trucadas, con el muñón de sus apéndices, han ido sobrevolando a ras de tierra todas las dificultades.
Al cabo, fuimos indestructibles y podemos mirar atrás para la comparación.
Mi homenaje.
Idella
Idella Esteve | 26-08-2007 13:17:35