Domingo, 02 de septiembre de 2007

Que me plantaron reina del jardín
y fui rosa feliz que florecía,
así desarrollé día tras día
un colorido sano de carmín.
Y vine a enamorarme de un capullo
con pretensión de alegre caballero,
nos mudamos los dos a un macetero
al que cuidamos con primor y orgullo.
Mas un capullo nunca desarrolla
si a mitad de su vida está la helada.
Y se heló. Y mi vida fue truncada
pues se fue mi ilusión con su farfolla.
Ya perdí mi color, me encuentro mustia,
pasó mi temporada y es muy tarde,
no me encuentro capaz de algún alarde.
No hallo solución para mi angustia.
(14-1-07)
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)