Sábado, 27 de octubre de 2007

Bajo la flor del membrillo
teje su tela una araña,
adorno de fina blonda,
andaluza filigrana.
Isabel la mira, fija,
con los ojos de su cara.
-Mira, araña, que te miro
y observo cómo trabajas,
quiero tu encaje imitar
cuando junte mis palabras,
cuando con ellas yo cante
lo que tengo aquí en mi alma.
Isabel baja el sendero
y se detiene en la fragua
para mirar al gitano
con su labor artesana.
-Gitanito, gitanito
de presencia oliva y plata,
déjame ver, que te admire
esa piel aceitunada
que quiero ponerla en versos
y Erato no me hace falta,
me sobra con esos ojos
del color de la esmeralda.
Y allá lejos, en la iglesia,
resuena una campanada
mientras Isabel escribe
sus sentires verde y alba.
*
Sus sentires verde y alba
mientras Isabel escribe,
resuena una campanada
allá lejos en la iglesia.
El color de la esmeralda
le sobra; con esos ojos,
Erato no le hace falta
si quiere poner en versos
esa piel aceitunada.
-Déjame ver, que te admire
tu presencia oliva y plata,
gitanito, gitanito
con tu labor artesana.
Para mirar al gitano
va y se detiene en la fragua
y alegre baja el sendero
ese que tiene en el alma,
en su boca lleva un cante,
juntando va las palabras,
quiere el encaje imitar
y observa cómo trabaja
esa araña a la que ve
con los ojos de su cara.
Isabel, contempla fija
la andaluza filigrana,
adorno de fina blonda,
que va tejiendo la araña
bajo la flor del membrillo.
Idella
(22-4-07)
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