Domingo, 04 de noviembre de 2007

Morisca, deja el lamento
y no temas al pecado,
sigue queriendo sin trabas
sea agareno o cristiano
ese amante que te mece
en el calor de sus brazos.
Mira desde el Albaicín
la vega que baña el Darro,
que con el mismo verdor
colorearán tus páramos
cuando tu amado te bese
provocándote un orgasmo
que te hará olvidar los dioses
e irás al cielo volando;
no te importará la cruz
del que sientes tu padrastro,
tampoco la media luna
que es recuerdo del pasado.
No temas, no existe infierno
que pueda infligirte daño,
no más del que sufres hoy
de tus quereres dudando.
Reza, pues, en ese altar
sin temor y sin recato
a este dios que sientes tuyo
cabalgando por tus pagos.
Idella.
(6-6-07)
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