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Miércoles, 07 de noviembre de 2007
Día: gigante herido
que por la tarde muere.
La sombra va cayendo
sobre los pinos verdes.
En las lomas del prado
el aire se conmueve,
va silbando un susurro
entre negros cipreses
y un augurio fatal
en sus ramas se mece.
Llega el atardecer
con presagio de muerte.
Pena y telón, la noche,
con su compaña aleve,
esa luna febril
que el manto negro muerde
con fingida sonrisa,
hasta que el alba llegue.
La noche lleva angustia
provista de alfileres
hurgando en nuestras dudas
dejándonos dolientes.
Y las horas transcurren…
y todo se sucede.
(12-4-06)
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)