Sábado, 24 de noviembre de 2007

Le depara a mi vida el azul,
algo más que del cielo el color
que resalta el brillante verdor
de las hojas de un firme abedul.
En el fondo de un viejo baúl
con aroma de intenso alcanfor
guardo azules de amargo sabor,
de cianosis envueltas en tul.
Es el tinte de penas y celos
al calor de una estufa vacía,
como el negro que cubre los duelos.
Me acompaña de noche y de día
y en el colmo de los desconsuelos
me desgajo de azul agonía.
Idella
(24-11-07)
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