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Sábado, 11 de abril de 2009
El frío y la nevada mató a la primavera,
el sol fue insuficiente y fue el verano corto,
las resquebrajaduras
de mis labios
sufrieron los rigores del invierno.
Pero nunca hay dos años exactamente iguales.
Para cada estación, hoy, mi esperanza.
No me importa el lugar del calendario.
Que no me diga nadie en qué momento
han de abrirse mis flores,
porque las hay, con todos sus matices,
abriéndose al calor o a la inclemencia,
superviviendo
en la roca y el agua.
Idella
Por: Idella Esteve | Mis poemas | Comentarios (0) | Referencias (0)